EJÉRCITO ZAPATISTA DE LIBERACIÓN NACIONAL. MÉXICO
7 de diciembre de 2002
A las organizaciones políticas, sociales y culturales vascas de izquierda
(abertzales). País Vasco.
De Subcomandante Insurgente Marcos. México.
Hermanos y hermanas:
Les escribo a nombre de los niños, ancianos, mujeres y hombres del Ejército
Zapatista de Liberación Nacional de México y los saludo a todos
con respeto y admiración.
Creo no equivocarme al suponer que conocen bien la polémica que se ha
desatado a raíz de la carta zapatista leída en el Aguascalientes
madrileño a finales del mes de noviembre de este año.
Como verán en la carta que anexo, he aceptado el reto a debatir que me
lanzó el juez Baltasar Garzón. Puesto que soy yo el retado y me
corresponde a mí fijar las condiciones, le he respondido que una de ellas
es que, de manera paralela al debate, se realice un encuentro entre todas las
fuerzas políticas y culturales implicadas en la problemática del
País Vasco y que estén dispuestas. También le he escrito
a ETA pidiéndole que declare una tregua unilateral por 177 días
a partir del 24 de diciembre de este año, con el fin de crear las condiciones
adecuadas para la realización de dicho encuentro.
Bien, eso es una apretada síntesis. Ustedes podrán ver más
detalles en las cartas mentadas. Pero yo les escribo especialmente a ustedes
por varias razones.
Además de para invitarlos a que participen en el encuentro, les escribo
para pedirles que se sumen a la petición que hago a ETA, pues ustedes
tienen la autoridad moral y el prestigio del que yo carezco para ello.
También les pido que, con inclusión y tolerancia, sumen las mayores
fuerzas posibles para organizar y realizar el acto. Se los pido a ustedes porque,
históricamente, la izquierda siempre ha demostrado ser mejor organizadora
que la derecha. Los temas, ritmos y demás del encuentro deben ser decisión
de todas las fuerzas que quieran darle una oportunidad a la palabra.
Sé bien que, a diferencia de la izquierda parlamentaria mexicana, ustedes
sí tienen un proyecto político alternativo no sólo para
la lucha por la soberanía vasca, también para la construcción
de un sistema más justo, más democrático y más libre,
es decir, más humano. Por eso acudo a ustedes, a su experiencia, a su
decisión de lucha, a su heroísmo y a la autoridad moral que, no
me cabe duda, se han construido dentro del noble pueblo vasco. Que hay caminos
aún inéditos para conquistar la soberanía vasca no me cabe
duda.
Y tampoco me cabe duda que esos caminos están ahora cerrados por el terror
que de uno y otro lado se alienta.
Por eso yo les pido que hablen y escuchen, que se hablen y se escuchen. No que
renuncien a sus convicciones y proyectos, sino a que los den a conocer en un
espacio por el que deben luchar, eso sí, junto a todos los hombres y
mujeres honestos.
Les pido que luchen por hacer realidad este espacio, Nadie tiene nada que perder
(salvo nosotros, los zapatistas, pero eso es nuestra especialidad) y sí
mucho que ganar.
Les pido que dediquen su mejor esfuerzo a darle una oportunidad a la palabra.
Otra cosa (sí, ya sé que me estoy pasando de pedigüeño,
pero vosotros sois nobles), les pido que, aunque todo vaya en contra y nada
salga como lo hubiéramos querido, ustedes como quiera abran ese espacio
y convoquen a todos y todas los que quieran, a que hablen y escuchen lo que
todos y todas tienen que decir y escuchar.
Vale. Salud, y ya sé que parece consigna de movilización callejera,
pero hay que darle una oportunidad a la palabra.
Desde las montañas del Sureste Mexicano

Subcomandante Insurgente Marcos.
México, diciembre del 2002.