Más de 20 mil indígenas preguntan
al presidente Vicente Fox dónde está la paz
Rompe el silencio la comandancia del EZLN y toma San Cristóbal
Advierte al comisionado para la paz que le impedirá entrar a territorios
controlados
HERMANN BELLINGHAUSEN ENVIADO
San Cristobal de las Casas, Chis., 1o. de enero. En la concentración
más numerosa hasta ahora de las bases de apoyo del Ejército Zapatista
de Liberación Nacional (EZLN), más de 20 mil indígenas
y campesinos literalmente tomaron esta noche la ciudad de San Cristóbal.
Procedentes de todas las regiones del estado, unos 20 mil machetes en manos
de tzotziles, tzeltales, choles, tojolabales y zoques repicaron como campanadas
por la avenida Insurgentes durante las más de tres horas que les tomó
llenar la plaza central de esta ciudad en una columna que parecía interminable.
La manifestación concluyó con una concentración presidida
por la comandancia del movimiento zapatista. Los comandantes Esther, David,
Tacho, Fidelia, Omar, Míster y Bruce Lee se dirigieron a la multitud
con siete discursos que, por si quedaba duda, rompen completamente el silencio
de casi dos años del EZLN.
Por medio de ellos, el Comité Clandestino Revolucionario Indígena
del EZLN respaldó reiteradamente al subcomandante Marcos. "Les decimos
que cuando el subcomandante Marcos dice que apoya la lucha política de
los pueblos, lo decimos todos los hombres, mujeres y niños zapatistas",
expresó el comandante Míster.
La comandanta Esther dirigió "unas cuantas palabras" al señor
Vicente Fox: "Sólo te digo que el pueblo está desencantado
de tus engaños que haces".
Después de mencionar las amenazas de desalojo en Montes Azules, envuelta
en el mismo chal blanco y floreado que dio la vuelta al mundo desde el estrado
del Congreso de la Unión hace cerca de dos años, la comandanta
preguntó: "¿Dónde está la paz? No te importa
que se eche a perder el esfuerzo de los que te hicieron Presidente".
Pocos días antes, los indígenas decían: "Van a tener
que hacer más ancha la ciudad de San Cristóbal para que podamos
caber". La noche de hoy se vio que no era una fanfarronada: los zapatistas
rebosaron las calles y no cupieron en la plaza de la catedral. Según
expertos, ahí entran unas 18 mil personas. Hoy no fue suficiente. Miles
de nativos tuvieron que permanecer en las calles aledañas durante toda
la concentración.
La manifestación, aguerrida como pocas, concluyó cerca de la medianoche
con miles de ocotes encendidos, iluminando de rojo el aire con sus llamas. Y
volvieron a sonar los machetes, las hachas de leñador, las coas y otros
instrumento de labranza.
Desde la mañana se comenzaron a congregar en las afueras de esta ciudad
miles de indígenas procedentes de los Altos, pero la marcha dio inicio
hasta las seis de la tarde, cuando llegaron los último contingentes,
que provenían de los Aguascalientes de La Realidad, quienes hicieron
cerca de 15 horas de camino.
Las consignas, que fueron sumándose todo el día en mantas y cartulinas,
fueron coreadas sin cesar esta noche por las bases de apoyo zapatistas. "Los
tres poderes del gobierno son racistas. Fox igual que Zedillo. PAN igual que
PRI". Una y otra vez corearon: "No al terrorismo de Bush y Bin Laden",
y proclamaron su apoyo a la "lucha política" del pueblo vasco.
Destacaron las expresiones de saludo y admiración a "los rebeldes
de Argentina", y proclamaron la "globalización de la rebeldía
y la dignidad". También apoyaron "la lucha de Salvador Atenco"
(sin el san), pidiendo: "no dejen de luchar, porque los zapatistas queremos
libertad", así como a los desobedientes italianos. En Italia, miles
de ellos se encontraban reunidos esta noche para seguir directamente la concentración
zapatista en San Cristóbal.
Gritando vivas al subcomandante insurgente Marcos, al CCRI, a los municipios
autónomos y a los insurgentes del EZLN, los manifestantes dejaron claro
el mensaje que los comandantes David y Omar harían explícito cerca
de la medianoche: "Venimos a decirles que aquí estamos y seguimos
vivos. No nos hemos rendido. No estamos desunidos ni peleados. Por qué
habríamos de pelear entre nosotros si todavía tenemos con quién
pelearnos".
Llamando una y otra vez "mal gobierno" al de Vicente Fox, los zapatistas
de cerca de 40 municipios autónomos expresaron fuertes crítica
a los partidos políticos, que por sus respectivos intereses se negaron
a aprobar la ley Cocopa, "porque no les convenía que hubiera paz
en Chiapas".
En el que fue el más duro de los discursos, el comandante Tacho llamó
al senador panista Diego Fernández de Cevallos "abogado de criminales",
y lo acusó de oponerse a la paz en Chiapas "porque quiere ser presidente,
incluso antes de 2006", en vez de Vicente Fox, "y convertir al país
en una gran hacienda". Del senador priísta Manuel Bartlett, Tacho
dijo que se opuso a la ley Cocopa y a la paz para contentar a las autoridades
de Estados Unidos, que lo investigan por narcotraficante.
En relación con el PRD, dijo que este partido apayó unánimemente
en el Senado la llamada ley Barlett-Fernández de Cevallos-Ortega "a
cambio de la gubernatura de Michoacán", y señaló que
"con un solo senador que hubiera dicho no al dictamen", la ley hubiera
tenido que discutirse nuevamente.
Esther, dirigiéndose al comisionado para la paz, Luis H. Alvarez, le
dijo: "pudiste elegir entre ser como Camacho o como Rabasa, y escogiste
ser como Rabasa", y le anunció que las comunidades del EZLN ya no
le permitarán el paso por sus territorios controlados, a que "reparta
dinero en las comunidades" para dividirlas, y diga que los zapatistas están
"divididos" y "otras mentiras".
En su severo balance de "cómo están las cosas en el país
y el mundo", la comandancia general del EZLN no descuidó denunciar
la operación de Televisión Azteca contra CNI, el canal 40, reconociendo
que los comentaristas del 40 no siempre fueron objetivos en relación
con los zapatistas, el comandante Tacho expresó, no obstante, el respaldo
de los zapatistas a los trabajadores de la televisora agredida. "No podemos
ver cómo se impide" el trabajo informativo "y quedarnos callados".
La comandanta Fidelia dirigió un conmovedor mensaje a las mujeres "explotadas,
despreciadas y violadas", y el comandante Míster reivindicó
el derecho de los indígenas a conocer la situación del mundo,
"a opinar y decidir". Acusó al gobierno de "racista"
por culparlos de no conocer el mundo y no tener derecho para hablar, por ejemplo,
de la lucha del pueblo vasco.
Ante la "globalización de la muerte" que imponen los poderosos,
Míster proclamó el derecho de todos a "globalizar la libertad".
A los zapatistas, dijo, "no nos da miedo hablar de la lucha política
del pueblo vasco", y expresó un especial respaldo a la autodeterminación
de Venezuela y "al pueblo rebelde de Argentina".
La ciudad de San Cristóbal recibió en silencio, con puertas y
ventanas cerradas, la toma zapatista, y sus pobladores escucharon, apenas asomándose,
el repique de los machetes y las miles de voces diciendo que no se rinden. Como
dijo el comandante Bruce Lee: "No tenemos que pedir permiso al gobierno
para ser libres", y defendiendo el derecho humano universal de la rebeldía,
remató: "No tenemos que pedir permiso de nada".
La manifestación zapatista de esta noche es, también, la afirmación
de pertenencia al mundo y fuerza ciudadana más profunda des los pueblos
indígenas mexicanos modernos. Saben que ellos son capaces de enseñar
a México y el mundo, y no sólo de aprender.
Al llenarse la plaza de San Cristóbal esta noche, una voz al micrófono
solicitaba: "Compañeros, a ver si pueden avanzar los que están
más adelante". Se antoja buena expresión como metáfora
de lo que acaba de suceder esta noche, que terminó en llamas y humo en
la plaza, y un eco de voces e intrumentos de labranza (o sea de lucha campesina
e indígena). El zapatismo civil indígena es fruta madura. El racismo
de los poderosos ya no podrá detenerlos. "Esta lucha apenas comienza",
dijo, en tzotzil y castellano, David en la última intervención
de los comandantes zapatistas.
Y la noche se inundó de antorchas. "Hagamos grande la luz para que
los pueblos vean que mantenemos la rebeldía", dijo David al finalizar.